En un tiempo no muy lejano, en lo profundo de un bosque, vivía una familia de escasos recursos, en donde vivía un niño llamado Simón, el cual jugaba mucho en el bosque y tenia muchos amiguitos… pero dos totalmente inseparables ( Margarita y Pedro). Un día cuando jugaban a las escondidas, Simón encontró un caballo herido, el cual había sido abandonado por su dueño una vez, ya que este pobre animal se había negado de transportar una pesada carga.
Cuando los niños vieron el caballo y la situación en que se encontraba este indefenso animal, decidieron adoptarlo y hacerlo su amigo; al pasar de los días llamaron manolo al caballo, todo iba bien cuando de repente un policía elefante detuvo a los cuatro amigos mientras se divertían en un parque. El elefante explicaba que el caballo debía ser llevado a la asociación de caballos abandonados antes de ser adoptado por el niño Simón y sus dos amigos. De esta manera Manolo se vio obligado a marcharse con el elefante.
Lo que los niños no sabían, era que este elefante policía no era en realidad un policía, si no que era un secuestrador de caballos.
Los niños se pusieron a investigar en donde quedaba la asociación de caballos abandonados para ir a visitarlo, llevarle comida y manzanas que era lo que mas le gustaba y poder brindarle su compañía mientras Manolo volvía a ser la mascota de ellos nuevamente, pero resulta que a Manolo no lo habían llevado para esta asociación de caballos, si no que se lo habían llevado para una finca y lo tenían secuestrado. Cuando Simón, Margarita y Pedro llegaron a la finca del supuesto elefante, se dieron cuenta que allí estaba Manolo su caballo y donde se encontraban todos los caballos secuestrados junto con los demás Elefantes secuestradores quienes encerraron a Manolo en un calabozo, alejado de los demás caballos y en condiciones muy dolorosas y tristes.
Después de pasar un tiempo en el lugar se dieron cuenta que los elefantes secuestradores se iban de la finca para secuestrar más caballos, cuando de pronto mas adelante en la salida de la finca, se encontraron con unas gatas llamadas o más conocidas como “las vagabundas” con las cuales se fueron a una fiesta ya que los elefantes no las conocían pero habían oído hablar mucho sobre ellas y no dudaron en dejar pasar esa oportunidad. Mientras Manolo y los demás caballos estaban muy asustados en aquel calabozo, los pequeños he indefensos caballitos corceles no se hallaban, no sabían que hacer. Cuando Simón y sus amigos se preparaban para entrar a la finca escucharon llorar a Manolo y de inmediato se fueron a sacarlo de esa cárcel en la que se encontraba, los niños lograron salvar a Manolo y a todos los demás caballos que se encontraban con e lugar. Cuando de repente, pulgoso el hijo del caballo spirit, al ponerse tan contento de saber que lo estaban rescatando recordó algunas de las enseñanzas de su padre, emprendiendo que siempre les decía que era mejor contraer matrimonio… pero en su huida algo muy extraño y trágico ocurrió, Manolo y sus amigos que cabalgaban en su lomo, tropezaron con una enorme piedra y tristemente Manolo rodo hasta lo profundo del bosque y de tantos golpes que había recibido y por medio de la deshidratación que presentaba después de ser rescatado de las garras de los elefantes secuestradores Manolo murió. Sus amigos fueron detrás de el haber que podían hacer pero cuando llegaron ya era demasiado tarde. Simón y todos sus amigos lo sepultaron y tristemente lo entendieron, pero para Simón y sus amigos Manolo siempre vivirá en sus memorias y por esto los amigos caballos de Manolo aprendieron a vivir libres y cada día como si fuera el ultimo.
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